Todos necesitamos algo en lo que creer, algo a lo que agarrarnos cuando necesitamos salir de un agujero.

Hasta la persona más fuerte del mundo, la más atea, la más agnóstica... ha creido en algo...

Somos tan insignificantes, que no comprendemos nuestra existencia sin otra superior.

Por otra parte, nos creemos tan superiores, que pensamos tener la respuesta para todo.

Asimos la fé cuando la lógica nos falla. Creemos, cuando al pensar no encontramos solución.

Personas desconfiadas delegan sus vidas a la fé sin ninguna duda ante ciertas situaciones.

Intentamos eludir el miedo, la responsabilidad, la culpa, el dolor, el olvido... antes que afrontarlo.

Nos gustan las mentiras, pensar en otra vida despues. No asumimos, no aceptamos, no queremos ver.

Preferimos invertir nuestro tiempo en soñar con el mañana a dedicarlo unicamente a vivir el día de hoy.

No comprendemos, que no es la cantidad, es la calidad. No queremos ver que todo tiene un principio y un fin.

No reconocemos el miedo, por miedo. No reconocemos errores, porque no siempre podemos solucionarlos...

Cuando creais, que creyendo crecereis, y que de miedo carecereis.... no penseis en lo que creeis, pensad en quien os cree a vosotros, quien cree en vosotros....

YO CREO EN VOSOTROS, YO, CREO EN TÍ.