Despues de haber estado llamando a mi corazón durante todo el día y no haber obtenido respuesta, he desistido y me he ido a la cama, a soñar...

Le he dado un pequeño descanso a mi cabeza y nos hemos ido a una playa paradisiaca. Oteando el horizonte me costaba discernir el comienzo del cielo y el final del mar, o el comienzo del mar y el final del cielo...en vista de mi mas absoluta privacidad, concedí a mi piel el privilegio para despojarse de cualquier prenda que le impidiera a cualquiera de sus poros disfrutar de los rayos de sol. Estos se derrumbaban desde el cielo partiendo las nubes en varios cachos que formaban formas y figuras en las que esta vez, no quise verte.

Estaba en la gloria, que relax, el olor a yodo, el incesante sonido de las olas rompiendo sobre los cientos de millones de granos de arena que se amontonaban bajo mi cuerpo sosteniendolo sobre un dulce y suave vaivén...

Y de pronto, zas! llamada inoportuna total a las 4 de la mañana... (mi cabeza un mosqueo que no veas, claro) lo cojo... y hombreee!! si era mi corazón!! cito palabras textuales:

-He visto tus llamadas, lo siento pero no lo he escuchado...

-Ya... no te preocupes... podrías decirme por qué tienes que llamarme a estas horas?!

-Bueno, si, sé que es tarde, pero mira, necesitaba decirtelo. Que vuelvo!!! que el Sábado estoy allí, necesito que vengas a recogerme a la estación de autobuses.

-Esta vez en serio? o es como siempre?

-Esta vez vuelvo, y creo que para quedarme.... vete avisándole a tu cabeza loca...ciao!

Bueno, en cierto moto creo que se ha solucionado el conflicto, mi cabeza ha aceptado la fecha y parece que está más animada.

Pero... que pasará el sábado? La paciencia nunca fue una de mis grandes virtudes...

Pues nada, con las mismas, me volví a dormir, y mis sueños... fueron mucho mejores.