Esta mañana ha sonado el despertador, y diría que el solito se ha apagado... Como cada día, sigo la misma rutina. Con más o menos ganas vas a la ducha, te arreglas y te miras al espejo que vuelve a recordarte que llegarán días mejores cuando tu solo le preguntabas qué cara deberías ponerle hoy al jefe.
Llegas a tu puesto de trabajo, en una empresa de las que la gente que no trabaja en ella catalogaría como "seria", pasas junto a una mesa, dos, tres... y lanzas unos buenos días que a veces rebotan y suenan como un "buenas tardes". Te sientas en tu puesto, enciendes el ordenador, miras el calendario, hoy no toca nada, miras el correo, hoy no hay nada, miras a tu jefe...y no te dice nada..
Meses atrás, ese mismo jefe, se hubiera plantado delante de mi pidiendome explicaciones por llegar tarde 30 minutos con unas formas toscas que hubiera tenido que aguantar, claro. Hubiera tenido que aguantar que me hablase despectivamente o que me mirase por encima del hombro, y escuchar el clic-clac repetitivo característico producido por un bolígrafo de muelle al que debe tener cariño pues le sirve de anti-estress.
Y hoy... nada...
Me preguntaba la relación existente entre esto...y mi baja voluntaria para dentro de 20 días...
Hoy, se ha acabado la chispa, no despierto ningún interés en mi jefe, ni el en mí.
Pasamos a la etapa "de patitas en la calle"
¿ Y vosotros?

Con un Jefe asi de patitas en la calle a veces no esta tan mal, pudiera resultar una nueva oportunidad de cambiar de rutina, conocer nuevas personas, historias que ni imaginamos pueden estar a punto de suceder.
Lindo fin de semana !! :)
Cristina!
Pues si, creo que llegó el momento de cambiar ciertos aspectos, y este era uno de ellos, próximamente iré cambiando otros, y como no, también os lo contaré.
Besotes de domingo!
Lo lamento por como está hoy el tema de encontrar trabajo, pero en un ambiente así no es agradable trabajar... Ojala en breve puedas contarnos que ya tienes un empleo digno donde la gente al menos sea amable... sabes, pasamos tantas horas allí, que és lo mínimo que se puede exigir. Mil besos.